La promesa tecnológica que promete acabar con las “vacaciones de invierno” del desempleo juvenil en España se ha convertido, paradójicamente, en un nuevo huésped de la primera ronda de la crisis. El reportaje de IDC, que deja claro que la IA aplana las tareas más rutinarias, nos está robando el escalón de aprendizaje que tanto necesitábamos. De ahí que el 62 % de las empresas afirmen que están frenando la contratación junior, según el mismo informe. Sí, que el obrero con un título universitario y una práctica de “Algo de PowerShell” sea el que ahora se cubre de la luz que una IA ya ha iluminado; y que el bajo sueldo de un primer empleo se convierta en un lujo del tiempo de oro.

Cuando la entrada al mercado laboral tiene que pasar por pasar la prueba de un algoritmo de reconocimiento facial de CV, el ensayo de la experiencia práctica desaparece y el primer empleo se transforma en un requisito de “portfolio digital”, con el riesgo de crear una brecha que supondremos inevitable. Además, en 2027, el 18 % de las vacantes de nivel inicial del sector tecnológico exigirá dominio avanzado de IA, según una encuesta del Instituto de Economía Digital. Si lo que se cuela al trabajo sin experiencia es la oferta de cursados de “auto-learning por IA”, ¿quién de nosotros hasa una curva de aprendizaje cuando ya esperamos que la IA resuelva el propio camino?

El riesgo es que, al caer la “capa de humo” de automatización, el sistema deje de ser un laboratorio social y se convierta en un deporte de élites donde solo los que ya lo tienen, lo pueden usar. El Madrid de la políglota turística de la IA ya es una trampa: si la primera oportunidad se basa en una experiencia previa de trabajo, entonces, y solo, “quienes no están en la red abierta desde la universidad pueden quedar sin puerta de entrada”. La gran ironía es que la herramienta diseñada para dar a todos el mismo acceso puede, en justo el momento, delimitar el acceso de los futuros empleados. La verdadera pregunta es: ¿con los mismos criterios podemos esperar que un joven, sin experiencia, se aproxime al futuro del trabajo? La respuesta, a mi juicio, es “siempre con un gran 'no'”.