septiembre 19, 2026
11 11 11 AM

¡Alerta! El envejecimiento, la próxima crisis que Jaume Segalés no quiere que veas.

La reciente advertencia de Jaume Segalés sobre el envejecimiento llega envuelta en ese celofán de “buena noticia” que tanto gusta en los programas de salud: vivimos más, mejor, y con más suplementos naturales que nunca. Pero bajo esa apariencia optimista late una verdad incómoda que preferimos no mirar de frente, quizá porque nos recuerda que el futuro, por muy saludable que se presente, también puede ser una trampa.

El envejecimiento, convertido ahora en tendencia mediática, corre el riesgo de transformarse en la próxima crisis silenciosa. No porque vayamos a vivir más —eso siempre es celebrable— sino porque no estamos preparados para las consecuencias. Según un estudio que nadie cita pero todos intuyen, en 2040 habrá en España más octogenarios que menores de 25, una pirámide demográfica tan invertida que parecerá diseñada por un humorista gráfico con mal día. Y mientras Segalés y compañía nos animan a abrazar la longevidad, nadie explica quién sostendrá un sistema sanitario que ya hoy se tambalea con cada gripe estacional.

La ironía es que esta “buena noticia” podría convertirse en un problema político de primer orden. Más años implican más cuidados, más dependencia, más gasto público y, sobre todo, más debates incómodos sobre cómo financiar una sociedad que envejece sin remedio. Pero en los micrófonos todo suena amable: suplementos, consejos, esperanza. Como si el envejecimiento fuera un spa y no un desafío estructural.

Quizá la verdadera alerta no sea el envejecimiento en sí, sino nuestra obstinación en celebrarlo sin planificarlo. Porque vivir más está muy bien, siempre que sepamos qué hacer con esos años extra. Y ahí, por desgracia, seguimos sin respuesta.