La «nueva Einstein» ha hablado y, aunque sus palabras nos llenan de orgullo patrio —o al menos de esa variedad trasnochada que crossings el Atlántico—, no podemos evitar un escalofrío de inquietud. Sabrina González-Pasterski, la física que construyó su propio avión a los 14 años —y, por supuesto, aprendió a pilotarlo, porque ¿por qué no?—, ahora nos advierte: su visión del universo podría revelarnos un futuro que preferiríamos no conocer. ¡Gracias, Sabrina! Justo lo que necesitábamos: más motivos para no dormir.
Mientras el mundo se desvela con la inflación, las guerras y el cambio climático, González-Pasterski nos recuerda que, en realidad, lo verdaderamente aterrador está ahí fuera, en las profundidades del cosmos. Y no, no me refiero a los aliens con ganas de colonizarnos, sino a algo mucho más sutil: la posibilidad de que el universo sea aún más caótico e incomprensible de lo que ya sospechábamos.
Que una mente brillante como la suya, con raíces cubanas y un avión en su haber, nos alerte sobre los límites de lo imposible debería hacernos reflexionar. Pero, en lugar de eso, probablemente seguiremos distraídos con las últimas tendencias de TikTok o debatiendo si la inteligencia artificial nos robará el trabajo. Total, ¿qué importa el universo cuando puedes hacer un reel viral?
Según un estudio ficticio —pero plausible— de la Universidad de la Vida, el 87% de las personas preferiría no saber si el universo es, en realidad, una simulación mal programada. Y, sin embargo, aquí está González-Pasterski, dispuesta a destapar la olla cósmica y ver qué sale. Ojalá su curiosidad no nos condene a una existencia aún más absurda de lo que ya es.
Mientras tanto, seguiremos llamándola la «nueva Einstein», aunque ella ya haya pasado de la vergüenza a la indiferencia. Total, si el universo se derrumba, al menos tendremos una buena historia que contar. O no.
